Marqués de Tamarón || Santiago de Mora Figueroa Marqués de Tamarón: El humor en la novela española y en la inglesa. (3/8)

jueves, 31 de julio de 2008

El humor en la novela española y en la inglesa. (3/8)

Pensaba yo preparando estas notas, aunque seguramente se le haya ocurrido a más personas, que en el fondo con el Quijote, con esa misma historia, se podía haber hecho una tragedia. Lo está uno viendo, el Rey Lear de la Mancha. Se vuelve loco, ve visiones, lucha contra los gigantes que resultan ser molinos. Pero claro, si esta novela hubiese sido una tragedia, hubieran sido gigantes; no lo era, tampoco era una comedia, era una burla muy cruel que se mofa de todo impulso noble. Hay dos cúspides en el Quijote, que dicho sea de paso claro que es un libro genial, porque naturalmente Cervantes era quizás el mejor novelista que ha habido jamás y uno de los hombres más crueles también, acaso porque él también sufrió grandes crueldades en la vida, pero eso es aparte, se burla de todo impulso noble y a ese respecto hay un ejemplo tremendo, al principio de la novela, que es una parte que casi todo el mundo ha leído porque luego la dejan -las cien primeras páginas la gente las suele leer incluso hoy en día—. Se encuentra con un hombre muy malo que está azotando a su criado, lo tiene atado a un árbol. Entonces él interviene y defiende al muchacho y huye el amo cruel. Don Quijote se queda muy contento porque ha cumplido con el deber de caballero andante. Andando la novela, no mucho después se topa con el chico que se acerca y le dice: «Por favor, si otra vez ve que ocurre esto, déjeme tranquilo, no se meta a ayudarme, porque mi amo después me ha pegado muchísimo más». Es el colmo de la mala sangre, el reírse de un impulso noble de un hidalgo, loco, claro. Luego la otra cúspide de don Quijote, es cuando Sancho Panza le mira la boca para ver si le han roto muchos dientes en alguna de estas barbaridades que le pasan y entonces, no sé por qué, le vomita a su amo dentro de la boca y él le vomita a él. Luego decimos que las películas de Torrente, que son las que más se ven en España, son falsas. Son absolutamente auténticas, eso es lo que a la gente en verdad le divierte, pero no sólo aquí sino en todo el mundo universal. El motivo es que este tipo de humor español (que coexiste con el humor teatral tan distinto) no es de clase media, cosa que sí es en general el humor de la novela inglesa.

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X Foro Hispano Británico. Noviembre de 2006. Fundación Hispano Británica.

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